
A pesar de ser una muñeca desgastada y vieja, recibí el don de poseer un alma, cambiando de dueño. Cada cierto tiempo, voy sembrando esperanzas en los corazones fallidos. Pero como nada es perfecto, sólo puedo cobrar vida si mi dueño realmente lo necesita. De otro modo, solo soy una muñeca más. Hace algún tiempo, fui comprada por una madre muy bondadosa y humilde, quien murió joven, dejándome como un recuerdo del amor a su hija y, a pesar de que su madre jamás fue testigo de mi humanidad, yo prometí a su alma que protegería a su hija de todo mal.
Al ser obligada a vivir con su madrastra y hermanastras, la pureza de mi alma no sería quebrantada en cualquier momento.
Decidí entones tomar a cargo todas sus tareas. Así ella se conservaría bella e inocente. Han pasado diez años, y la pequeña niña confinada al odio y envidia de su madrastra y hermanastras, se ha convertido en una señorita buena y cariñosa.
Conversamos de sus sueños. Algún día saldremos al mundo y no tendremos que dormir en la alacena, dice. Algún día...
Este día se les ha dado por esconder todas las velas de la casa y con maldad en sus ojos, pidieron a mi ama que se adentre en el bosque a pedir a Baba yaga un poco de luz para que alumbre la casa. Empacamos un poco de comida para el viaje ya que se nos ha de hacer tarde.
Escondida en el bolsillo del vestido de mi ama, nos aventuramos en el bosque oscuro y lleno de peligro en busca de la casa ambulante que contiene patas de gallina en su base perteneciente a Baba Yaga. Caminamos por un buen rato sin saber si Baba Yaga nos dejaría encontrarla. La obscuridad empezaba a ganar terreno y nuestra preocupación también. Escuchamos que algo se empezó a mover entre la rama de los árboles. Agarró mi ama una rama gruesa del suelo, rogando que no sea una bestia lista para devorarnos. Se oyó una puerta vieja que se abría y una luz empezó a bajar una luz desde uno de los arboles. Al tocar el suelo, Vasilisa, mi ama, abrió un pequeño remiendo para que yo pudiera echar un vistazo a aquella pequeña casa, con patitas de gallina. La puerta se encontraba abierta, esperando que nos animemos a entrar.
Apoyando fuertemente su mano contra el bolsillo, mi ama prosiguió a entrar con pasos temblorosos hacia la luz.
El calor de la chimenea era acogedor, a pesar de las circunstancias. Baba Yaga es un espíritu que puede cruzar entre el mundo de los vivos y el de los muertos, condenando a su gusto el camino de las almas impuras. A pesar de que puede ser muy cruel y es sabido que come a niños pequeños, también puede ser una guía y ayuda a aquellos que lo necesitan. Baba Yaga se encontraba al otro extremo de la habitación, mirando fijamente a mi ama Vasilisa. Al ver las puras intenciones de mi ama a través de su mirada, acordó en darnos la luz con una condición: trabajaríamos para ella hasta que decidiese dejarnos ir.

Abandonó su guarida la bruja, nos dejó encerradas con un montón de tareas que hacer. Llegó la hora de que me ponga a trabajar, mientras mi ama ayudaba en lo que yo le dejaba. Se pasó el tiempo y terminamos todos los quehaceres. A la mañana siguiente, Baba Yaga regresó y sorprendida por nuestro trabajo, duplicó nuestras tareas para toda esa tarde y noche, mientras la bruja cruzaba los cielos, en búsqueda de niños para comer y almas que condenar. Trabajamos toda la tarde y, llegada la noche, mientras mi ama descansaba tomando una siesta, yo me aseguré de terminar todo impecablemente.
Una vez más en la mañana, BabaYAga mostró un rostro de sorpresa y furia, así que ordenó todas las tareas que se le pudieron ocurrir para tenernos todas el día y toda la noche trabajando. Abandonándonos de nuevo en la casa, trabajé hasta el cansancio, evitando a toda costa despertar a mi ama, quien ahora mostraba una sonrisa en sus sueños. En la mañana, la bruja demandó saber el secreto del éxito de mi ama, así que presenté una explicación. Jamás olvidaré la cara de furia y asombro que puso.
Demasiada pureza, demasiado amor para ella, nos botó de su casa como una peste. Arrojándonos la luz de la verdad, envuelta en una calavera, que nos sirvió también para alumbrar el camino a casa.
Mi ama jamás supo el poder de la luz, hasta que llegamos a casa y se la entregó a su madrastra. La mujer envidiosa fue juzgada por la bruja y calcinada junto a sus dos hijas. Jamás he vuelto a ver unas llamas tan intensas. Tapé los ojos de mi ama para que no se pierda su inocencia.
Al perder nuestro llamado “hogar”, nos mudamos a la ciudad y conseguimos trabajar en telares, creando para mi ama las mejores telas del reino, que fueron bien recibidas por el mismísimo Tzar. Creó con aquella tela las ropas más finas y bellas exclusivas para el Tzar, mi trabajo pagó sus recompensas. El Tzar pidió conocer a mi ama, fascinándose por su belleza y la convirtió en su reina. Serví bien a mi ama y sé que siempre la recordaré y ahora, como una simple muñeca, esperaré a mi próximo amo, con la tranquilidad de haber cumplido mi promesa a su madre.
Mari-chan!! Que linda version!
ResponderEliminarDon't have a lot of constructive criticism, just really liked it! :D