miércoles, 9 de diciembre de 2009

VENGANZA



Estoy en una esquina obscura donde me pierdo entre la sombras, llueve y el pequeño techo me protege del viento y la humedad. Mientras espero pacientemente por mi amor. Nadie se percata de mi, cruzan las calles infestadas de agua y de olores putrefactos, pero yo sigo esperando, sé que no me defraudara, que vendrá hacia mí. No puedo sentir mis manos del frío y mi nariz se a congelado. Ya ha pasado una hora y tengo la certeza de nuestro encuentro. Esta noche ella me dará placer.
La desesperación se está filtrando en mí, así como el dolor, tomo mi medicina para que me ayude a resistir el frío. Por fin, a lo lejos puedo divisar su figura dirigiéndose hacia mí, mientras mi corazón late fuerte y la paciencia se me está acabando. Quiero agarrarla entre mis brazos, sentir el placer.
Su rostro es perfecto, unos ojos claros que penetran mi alma y me jalan hacia ella. La obscuridad es mi aleada y me oculta mientras ella pasa por mi lado, sin percatarse de mí presencia, quiero sorprenderla así que la agarro desde atrás y siento sus pechos en mis manos.
Después de mi placer me retiro y vuelvo a casa donde Florence me está esperando. Todavía corre adrenalina por mis venas. Antes de entrar a casa me aseguro de no traer evidencia de lo ocurrido. Encuentro a mi esposa dormida, voy directo al baño a cambiarme. Mientras lo hago percibo el olor a culpa en mis manos. Me acuesto alado de mi esposa. Su pelo obscuro, largo, ondulado me tienta cada vez que esta junto a mí Sabe que lo he descubierto pero se niega a tocar el tema. Mi esposa, me ha engañado, traicionado y humillado.
MALDITAS MUJERES.
Todas son iguales, venden sus cuerpos y almas a cualquier extraño. Así como mi esposa se vendió a mi cuñado. Pero esta noche me las pagaste mujer, y esa Zorra que mate esta noche, me dio el placer de vengarme de tu traición.
No parare hasta satisfacer mi venganza.
No parare, no parare, no parare.
Espero que Dios me perdone

ATT: Jack el Destripador.

AMOR EN UNA TAZA DE CAFÉ



La taza de café había quedado a medio terminar, el pastel a medio comer y el cenicero casi lleno.
Era tarde, el reloj marcaba las cinco y hace cuatro horas habíamos entrado a la cafetería esquinera. Elena Amané y yo conocimos hace seis años.
Sus rasgos asiáticos, su pelo largo, negro y lizo contrastaban con su piel hermosa que parecía de porcelana, sus ojos verdes, aumentaba la intensidad de su mirada enigmática en busca de una respuesta a la pregunta que le acababa de hacer.

- No, definitivamente esperé dos años para regresar de nuevo. Estar aquí me trae muchos conflictos con mis padres. De lejos me llevo mejor.
Sonreí, como siempre ella tan libre.
- Te entiendo, me alegro de habernos encontrado en estas vacaciones. No nos habíamos visto que será ¿dos años Eli?
- Exactamente, en una semana serían dos años sino me falta el cálculo.
Nos reímos, a Eli nunca se le escapa una fecha y yo que me olvido todas.
- Sari, te queda precioso tu corte de pelo, tan chiquito. ¿Te lo volviste a cambiar de color? ahora es morado. Está divino. Te queda espectacular con tu piel morena. Desde que te conozco lo único que no ha cambiado en tí es el piercing en tu nariz.
Entre risas inconcientemente prendí un cigarrillo más, el cenicero ya se desbordaba de tanta ceniza y colillas.
- Y ahora Eli que ya terminaste tu carrera… de Antropología ¿verdad?
- Sí, ahora ya soy toda una antropóloga, pero claro, me falta terminar el Minor en música, así que sigo siendo una universitaria. Ya sabes no me gusta pensar en el futuro. Solo vivo el día a día. Y tú Sari, ¿ya terminaste la universidad?
- Estoy estudiando arte y psicología. Voy a terminar las dos carreras al mismo tiempo, me faltan dos semestres y egreso.
Mierda, sonó mi celular pero no lo voy a contestar. Llamada rechazada.
- ¿Nuevo novio Sari?
- No, novio no, ya me cansé de ellos. Es un amigo con derechos. Nos besamos y pasamos bien.
- Tú jamás has tomado una relación enserio.
- Sí es verdad, pero ya me cansé de esto. Este café frío es más caliente que nuestra relación. He decidido cortar con él.
- ¿Y cuándo le vas a decir?
- Mañana, mucho drama.
Mientras le pido al mesero que traiga un cenicero vacío me como un pedazo de pastel por instinto.
- Muy gentil señor.
- Eli, mejor cuéntame tu relación con el brasilero.
- Supongo que la distancia nos permite ser infieles. Pero claro, debería confiar en él si quiero que él confíe en mí.
- No te veo nada segura.
- Esa es la naturaleza del ser humano, no puedes confiar si no está a tu lado físicamente.
- Qué bien, ya era hora de empezar con nuestra filosofía, Eli.
Me prendo otro cigarro, tomo un sorbo de café frío, me arrepiento. Aparte de frío sabe a rancio.
- El problema está cuando sueñas en el ideal de lo que el amor debería ser, y lo pones en alguien que te gusta y confundes del amor en pasión.
- Claro, ahí es cuando una se enamora de un ideal y no de la persona en realidad. Esto es exactamente lo que le está pasando a mi amigo con derecho. Me idealizó como amor y solo es pasión.
- El amor es una extensión de la amistad. Con mi brasilero empezamos de amigos y nos enamoramos incondicionalmente. Espero.
Me encanta compartir mis pensamientos y sentimientos con Eli, auque siempre quedamos con más preguntas que respuestas. Pedimos ahora otra taza de café, pero esta vez no lo dejaremos enfiar. Nos reímos tanto con el sorbo horrible de café frío, que me tomé hace un rato. Cosas que pasan.
- Somos demasiado realistas y nos contradecimos con demasiando esperanza al mismo tiempo. ¿No crees, Eli?
- Vivimos en la realidad, por eso yo pienso en el presente. Pero claro, sino tenemos esa esperanza, simplemente moríamos.
- Creo que el sentimiento del amor es universal, no importa el sexo, ni la reza, ni el color de la piel ¿verdad?
- El mundo juzga al amor en base a la necesidad de reproducirse. Cuando el amor es una necesidad del alma y de la mente.
- Extraño mucho estar contigo Eli. Me da tanta pena que nuestra relación tuvo que terminar por la distancia.
- Qué iras que Italia y Japón no estén cerca. Pero igual Ecuador siempre será nuestro punto de reencuentro, así sea cada dos años o cada diez. Lo rico es vernos y charlar y recordar la pasión que algún día existió.

Nos dimos cuenta que el reloj marca las siete de la noche. Mierda, llegaré tarde al concierto, me levanto para despedirme. Eli se levanta para darme un fuerte abrazo.
Pagamos la cuenta, recogemos nuestras cosas y salimos con nostalgia. Afuera hace frío y cada una toma una vez más su camino. Sé que la veré, en un futuro no muy lejano. Quién sabe tal vez vaya a visitarla a Japón. Tal vez nos cruzaremos un par de emales y planearemos el reencuentro aunque sea solo para seguirnos deseando.

LIBERTAD



Su corazón latía tan fuerte que casi podía escuchar la sangre bombeando sus venas. Había llegado la hora.
Bajo la luz de la luna se podía divisar la silueta de una joven deslizándose entre las tumbas del cementerio, tan familiares para ella. Al exponerse más al a luz, sobresalían unos ojos azules que desafiaban a la luna; una piel de porcelana pura, unos labios delgados y un pelo ondulado castaño oscuro que llegaba a su cintura. Una figura de muñeca con un corsé envuelto en un vestido de la época.
Encontró lo que buscaba, una banca tallada en piedra, a la que recurría cada vez que necesitaba ordenar sus pensamientos.
Nació en una de las familias más poderosas entre los inmortales: El clan de los Navarai.Criaturas que se reproducen como los mortales, pero su inmortalidad los delata... Una de las cuantas ramas de lo que se denominó en la evolición la teoria del eslabón perdido.
Los recuerdos de su niñez empezaron a rondar por su mente. El primero fue el inicio del Imperio Romano, en eso entonces ella tendría unos ocho años. A tan corta edad la experiencia de su inmortalidad le habían ensañado a vivir bajo diferentes nombres, a viajar por lugares sin rumbo alguno. Acompañada siempre por su madre, quien enmascaraba todas las mentiras con una sonrisa bondadosa.
Sí, esa madre a la que le abandonó ya hace tanto tiempo.
De repente apareció el recuerdo de un rostro sonriente lleno de vida. Eras Cyra, su amiga que conoció en Atenas cuando era una niña. Su única amiga, y con quien compartió buena parte de su adolescencia. Recuerda cuando a escondidas de sus madres, esperaban que el apuesto actor de comedia entrara a escena a protagoniza a uno de los grandes héroes de la mitología Romana. Con Cyra había compartido la ilusión del primer amor y el dolor de un corazón roto.
La amistad fue interrumpida. Había llegado la hora de marcharse otra vez a un distinto país, a una distinta ciudad… Cincuenta años más tarde se volverían a encontrar. Cyra se negó a reconocerla, cómo podía ser que su amiga de la infancia se conserve tan joven, tan bella, igual que una muchacha de veinticinco años. Cyra sintió tracción, su amiga no le develó el secreto.
Su apariencia nunca cambió, pasaron dos siglos y dos más vinieron. La joven no envejecía, todos los intentos que hacía por tener una relación con los mortales se desvanecía por su inmortalidad. Era demasiado tarde, debió hacer caso a las palabras de su madre. – “No te les acerques demasiado o sufrirás la pena de su partida, nosotros seremos siempre los que quedamos atrás”- Poco a poco la joven fue alejándose de aquella realidad no comprendida.
Fue testigo de las conquistas de los bárbaros, expansiones de tierras y culturas, estuvo presente cuando la plaga acabó con el cincuenta por ciento de la población, de como fueron acusadas y ejecutadas muchas personas inocentes bajo la inquisición.
Jamás comprendió la violencia innata del ser humano, la necesidad de una guerra o la opresión hacia el culto pagano.
Entonces apareció un nuevo cambio, el Renacimiento y con él llegaron Las Cruzadas, la integración de las Américas al Mapamundi y un sinfín de descubrimientos.
La joven alzo la mirada hacia la luna que desaparecía entre unas nubes grises. Había sido un viaje muy largo y ya estaba cansada.
Nada había cambiado, seguía tan bella y tan joven como hace siglos atrás. Si hubiera podido elegir entre su inmortalidad o la simplemente la mortalidad, sin duda huebra escogido la segunda. Vivir solo una vida. Envidaba la naturalidad con la que envejecían los mortales y como aceptaban el destino, ese destino que podría cambiar el rumbo de sus vidas y ellos capaces de adaptarse a su nuevo presente. Amaba la intensidad con que vivían sus metas, sus ambiciones, sus ideologías, sus aspiraciones…
Le ganaron los nervios. Apretó fuerte la banca, a pesar de que era de piedra, eso le dio un poco más de seguridad. Ya llegaba la hora, el cielo se estaba aclarando, la luna desaparecía y el amanecer traía los rayos de sol que no tomarían mucho tiempo en desintegrar su cuerpo
Por fin seria libre…

martes, 8 de diciembre de 2009

DUDA Y SEGURIDAD



En el mundo de los dioses, los hermanos Duda y Seguridad nunca habían estado de acuerdo en nada desde el día en que nacieron. Seguridad creía tener la repuesta a todo, mientras que Duda cuestionaba la legitimidad de toda verdad impuesta por los dioses.
El resto de los dioses se habían cansado e oír las constantes disputas de los hermanos, así es que propusieron un concurso para ver quien tenía la última palabra y así terminar con los desacuerdos.
Para demostrar que estaba siempre en lo correcto, Seguridad empezó a dar consejos a los mortales para que tomen decisiones acertadas en su vida.
Esto frustró mucho a Duda, por lo cual empezó a hacer lo contrario y crear desconfianza en todas las decisiones de los pobres mortales.
Muy pronto se desató el caos, ya que nadie estaba seguro de lo que quería y empezaron a olvidarse hasta de sí mismos.
Los dioses enfurecidos los regresaron a su mundo y les prohibieron regresar al mundo mortal ya que causaban demasiado alboroto.
Jamás dejaron de discutir y cuando ya se cansaron de estar en constantes contradicciones, a Duda se le ocurrió tener un acuerdo con su hermano. Harían una apuesta para ver quién conseguía influenciar a más mortales y el que ganara tendría la razón y se acabaría la disputa.
Desde entonces bajan de su mundo de vez en cuando buscando victimas, no han dejado de contar sus triunfos y derrotas.
Cuando tengas dudas o estés muy seguro de algo, recuerda que Duda y Seguridad no están muy lejos de ti.

El patito feo políticamente correcto



La historia del patito feo es una historia llena de odio y discriminación hacia el aspecto físico de cada uno. El mensaje está claro: si eres bonito en apariencia, serás aceptado por todos y el desafortunado que no lo sea, será odiado y mal tratado.

Desde el principio, la Mama Pata está preocupada del qué dirán de los demás, al ver que uno de sus hijos no es tan “bonito” como sus otros hijos. El pobre pato es abusado por todos los animales, obligado a huir del maltrato y a huir de un intento de asesinato de parte de los dueños del molino, donde se estaba refugiando por el frio.

El pobre pato tuvo que esconderse todo el invierno solo, para protegerse, no solo del frío, sino de la intolerancia a su fealdad de parte de los otros animales. Sólo al llegar la primavera, encontró el valor de salir para ser recibido como héroe por los cisnes, gracias al hecho de que se volvió “bonito”.

Para ser esto un cuento de moraleja, se demuestra que el ser humano aprende a ser intolerante, preocupado por la crítica social y despreciado por todo lo que no cabe en su aceptación, desde muy pequeño.

Hay que recordar que esto son los libros que leen los niños, llenos de prejuicios y de opiniones que provienen de visiones del mundo y de la sociedad, que la humanidad ha construido a su favor, sin pensar en su conjunto y sin abrir espacios a los que no son como sus tradiciones.

VASILISA LA BELLA (Mi versión)




A pesar de ser una muñeca desgastada y vieja, recibí el don de poseer un alma, cambiando de dueño. Cada cierto tiempo, voy sembrando esperanzas en los corazones fallidos. Pero como nada es perfecto, sólo puedo cobrar vida si mi dueño realmente lo necesita. De otro modo, solo soy una muñeca más. Hace algún tiempo, fui comprada por una madre muy bondadosa y humilde, quien murió joven, dejándome como un recuerdo del amor a su hija y, a pesar de que su madre jamás fue testigo de mi humanidad, yo prometí a su alma que protegería a su hija de todo mal.
Al ser obligada a vivir con su madrastra y hermanastras, la pureza de mi alma no sería quebrantada en cualquier momento.

Decidí entones tomar a cargo todas sus tareas. Así ella se conservaría bella e inocente. Han pasado diez años, y la pequeña niña confinada al odio y envidia de su madrastra y hermanastras, se ha convertido en una señorita buena y cariñosa.

Conversamos de sus sueños. Algún día saldremos al mundo y no tendremos que dormir en la alacena, dice. Algún día...

Este día se les ha dado por esconder todas las velas de la casa y con maldad en sus ojos, pidieron a mi ama que se adentre en el bosque a pedir a Baba yaga un poco de luz para que alumbre la casa. Empacamos un poco de comida para el viaje ya que se nos ha de hacer tarde.

Escondida en el bolsillo del vestido de mi ama, nos aventuramos en el bosque oscuro y lleno de peligro en busca de la casa ambulante que contiene patas de gallina en su base perteneciente a Baba Yaga. Caminamos por un buen rato sin saber si Baba Yaga nos dejaría encontrarla. La obscuridad empezaba a ganar terreno y nuestra preocupación también. Escuchamos que algo se empezó a mover entre la rama de los árboles. Agarró mi ama una rama gruesa del suelo, rogando que no sea una bestia lista para devorarnos. Se oyó una puerta vieja que se abría y una luz empezó a bajar una luz desde uno de los arboles. Al tocar el suelo, Vasilisa, mi ama, abrió un pequeño remiendo para que yo pudiera echar un vistazo a aquella pequeña casa, con patitas de gallina. La puerta se encontraba abierta, esperando que nos animemos a entrar.
Apoyando fuertemente su mano contra el bolsillo, mi ama prosiguió a entrar con pasos temblorosos hacia la luz.

El calor de la chimenea era acogedor, a pesar de las circunstancias. Baba Yaga es un espíritu que puede cruzar entre el mundo de los vivos y el de los muertos, condenando a su gusto el camino de las almas impuras. A pesar de que puede ser muy cruel y es sabido que come a niños pequeños, también puede ser una guía y ayuda a aquellos que lo necesitan. Baba Yaga se encontraba al otro extremo de la habitación, mirando fijamente a mi ama Vasilisa. Al ver las puras intenciones de mi ama a través de su mirada, acordó en darnos la luz con una condición: trabajaríamos para ella hasta que decidiese dejarnos ir.





Abandonó su guarida la bruja, nos dejó encerradas con un montón de tareas que hacer. Llegó la hora de que me ponga a trabajar, mientras mi ama ayudaba en lo que yo le dejaba. Se pasó el tiempo y terminamos todos los quehaceres. A la mañana siguiente, Baba Yaga regresó y sorprendida por nuestro trabajo, duplicó nuestras tareas para toda esa tarde y noche, mientras la bruja cruzaba los cielos, en búsqueda de niños para comer y almas que condenar. Trabajamos toda la tarde y, llegada la noche, mientras mi ama descansaba tomando una siesta, yo me aseguré de terminar todo impecablemente.

Una vez más en la mañana, BabaYAga mostró un rostro de sorpresa y furia, así que ordenó todas las tareas que se le pudieron ocurrir para tenernos todas el día y toda la noche trabajando. Abandonándonos de nuevo en la casa, trabajé hasta el cansancio, evitando a toda costa despertar a mi ama, quien ahora mostraba una sonrisa en sus sueños. En la mañana, la bruja demandó saber el secreto del éxito de mi ama, así que presenté una explicación. Jamás olvidaré la cara de furia y asombro que puso.

Demasiada pureza, demasiado amor para ella, nos botó de su casa como una peste. Arrojándonos la luz de la verdad, envuelta en una calavera, que nos sirvió también para alumbrar el camino a casa.

Mi ama jamás supo el poder de la luz, hasta que llegamos a casa y se la entregó a su madrastra. La mujer envidiosa fue juzgada por la bruja y calcinada junto a sus dos hijas. Jamás he vuelto a ver unas llamas tan intensas. Tapé los ojos de mi ama para que no se pierda su inocencia.

Al perder nuestro llamado “hogar”, nos mudamos a la ciudad y conseguimos trabajar en telares, creando para mi ama las mejores telas del reino, que fueron bien recibidas por el mismísimo Tzar. Creó con aquella tela las ropas más finas y bellas exclusivas para el Tzar, mi trabajo pagó sus recompensas. El Tzar pidió conocer a mi ama, fascinándose por su belleza y la convirtió en su reina. Serví bien a mi ama y sé que siempre la recordaré y ahora, como una simple muñeca, esperaré a mi próximo amo, con la tranquilidad de haber cumplido mi promesa a su madre.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

sábado, 17 de octubre de 2009

















Pregunta

¿Se podre llegar a una tolerancia mundial?

.Respuesta sacada del libro “Teaching yourself World Faith Buddhism”

I can recognise the application of the Buddha’s teaching on Dukkha itself, and the four Nobel truths.

DUKKHA

El “síntoma” La insatisfaccion.
La noble verdad sobre el sufrimiento, el nacimiento es sufrimiento, la vejez es sufrimiento, la enfermedad es sufrimiento, la muerte es sufrimiento. Convivir con lo indeseable, separarse de lo deseable es sufrimiento, no obtener lo que se desea es sufrimiento. Todo conlleva sufrimiento, la existencia y sus partes son sufrimiento.
“todo es sufrimiento, nada es felicidad completa, el sufrimiento está siempre presente. La muerte de uno mismo y de los seres queridos es sufrimiento, así como la enfermedad de nuestros seres céridos y la propi es sufrimiento, incluso la convivencia con seres amados conlleva sufrimiento.
Dukkha (sufrimiento en lengua Pali) se refiere a un sentido más amplio de sufrimiento. Dolor, tristeza, pena, imperfección, impermanencia, insustancialidad.

Conclusión

Si llegaríamos a una tolerancia colectiva, destruiríamos una esencia sufridora del ser humano que es vital para poder evolucionar como seres completos.

La Oveja Negra










La Oveja negra
En un lejano país existió hace muchos años una oveja negra.
Fue fusilada.
Un siglo después, el rebaño arrepentido, le levanto una estatura ecuestre que quedo muy bien en el parque.
Por qué aquella oveja negra, por ser negra, jamás desempeñará un buen trabajo saltando vallas en el sueño de los niños

Hijo de la Luna


















Hijo de la luna

- Hora de dormir pequeña mañana tenemos un gran día por delante.
- Abuelo, dime, ¿por qué la luna es tan redonda y brillante? He apagado todas las velas pero la luna sigue alumbrando mi habitación.
El abuelo sonrió al ver la cara de intriga de su nieta. Entró a la habitación donde se encontraba su nieta, sentada sobre un pequeño colchón arrinconado en el suelo de aquella casa abandonada.
- Deja me sentar tu lado-el abuelo exclamó con ternura en su voz – mis huesos se están poniendo viejos. Te contaré una historia que ha pasado de generación en generación entre nosotros los gitanos.
- Cuenta la leyenda que existió algún tiempo atrás una bella gitana que deseaba encontrar el amor con suma desesperación, llorando le pidió a la luna que encontrase un amor gitano para la doncella.
La luna concedió su deseo con una sola condición.
- ¿Qué condición abuelo?
Con la condición, que a cambio de su amor la gitana daría su primer hijo a la luna.
La gitana aceptó convencida de que sería capaz de no amar a su hijo. Cuando el niño nació, su piel clara y ojos grises llevo al padre asumir que la gitana lo había engañado, la rabia lo cegó y con un cuchillo en mano hirió a la pobre gitana a muerte.
Al pensar el gitano que de seguro este niño no era suyo lo abandono en una montaña. Para no volver jamás.
La luna al ver lo sucedido adopto al niño como suyo propio
Se dice que si el niño está contento la luna se pone redonda y brilla para complacer a niño, pero si este lora la luna menguara para arrollarlo como una cuna.

- Abuelo, ¿la luna es una buena madre, no?

martes, 13 de octubre de 2009

La Gitana Dormida


Henry Rousseau (La gitana dormida)






La joven gitana bajó de la carrosa, asegurándose de que todos se encuentren dormidos. A pesar de haber viajado por muchos lugares y conocido mucha gente,fue el león de aquel circo quien cautivó su curiosidad.
Los gitanos habían acampado junto al circo para ir a una de las funciones antes de embarcarse a otro viaje sin rumbo. Samara había conocido muchos circos antes, pero era algo de este pobre león enjaulado lo que ganó su corazón.
Sin hacer ruido e ignorando el letrero que decía “cuidado con los animales salvajes”, la joven se aventuró hasta llegar a la jaula del león. Toda la mañana lo había observado caminar de un lado al otro de su jaula y recostarse siempre con una mirada perdida en el horizonte.
Al acercarse a la jaula, el león que aparentaba estar dormido, se levantó de un brinco y clavó su mirada penetrante en Samara, quien dió un paso hacia atrás del susto. El león, al darse cuenta de que sólo se trataba de una niña, bajó su guardia y lentamente fue acercándose a las rejas mostrando curiosidad por Samara.


La joven, pasado el susto, sacó del bolsillo del delantal que llevaba puesto, un pedazo de jamón que había guardado desde la cena para dárselo al león. Extendió su mano por entre las rejas y arrojó el jamón lo más lejos que pudo para que el león lo cogiera.
El león lo empezó a oler y no pensó mucho antes de tragárselo entero.
“Gracias” Samara estaba segura de haberle escuchado decir al león, pero eso era imposible, los animales no hablan, razonó ella.
“De veras, muchas gracias, eres muy gentil pequeña”, volvió a escuchar Samara y no pudo evitar regresar a ver al león. “Por tu rostro puedo ver que sí me entiendes pequeña, no te asustes” dijo el león. Samara había quedado paralizada del asombro y confusión.
- ¿Me entiendes, verdad? pregunto el león.
Samara asintió, no podía hablar o moverse.
- Tienes un talento único pequeña, hablar con los animales. ¿Es la primera vez que lo intentas?
Samara asintió de nuevo. Pero para esto se había calmado un poco y pudo preguntar – ¿señor león, cómo sabía que yo podía hablar con usted?
- No lo sé, sólo tuve ese presentimiento.
- Señor león... ¿por qué siempre mira el horizonte?
- Pequeña, todavía sigo siendo joven y tengo la esperanza de algún día ser libre, nací en el circo y nunca he sabido lo que es la libertad.
Samara sintió lástima por el león. Extendiendo su brazo por las rejas, acarició la gran melena, pasando también por las orejas, el entre cejo, los bigotes y la nariz. Miró al león a los ojos y sonrió.
- Señor león, lo voy a sacar de aquí, dijo ella y antes de que el león pudiera responder, Samara había regresado a la carroza y buscaba entre sus cosas algún alambre que sirviera para forzar el candado de la jaula.
- ¿Cuál es la prisa, pequeña Samara? Escuchó decir entre las sombras; al mirar con atención, encontró Samara a su abuela, quien la miraba con picardía.
- Abuela, lo siento, ¿te desperté? Preguntó la joven.
- Para nada pequeña, pero veo que estás ocupada. ¿De veras liberarás a ese león, mi pequeña estrella?.
- Siento que es lo correcto.
- Me parece muy bien, en ese caso, aquí tienes- la abuela entregó a Samara un pedazo de alambre que había sido segundos antes parte de la decoración de su báculo.
- Pero…abuela...tu báculo…
- Pequeña, ese león lo necesita más que yo.
- Cómo sabías que…
- El hablar con los animales ha sido pate de nuestra familia y tú, que has llegado a la adolescencia, sólo era cuestión de tiempo para que ejerzas el don.
- Gracias abuela. Samara se abalanzó para abrazar a su abuela.
- De nada pequeña, de nada.
Samara estaba a punto de bajarse del carruaje cuando su abuela la llamó de vuelta.
- Una última cosa estrellita mía, dijo acariciando el rostro de la joven.
- ¿Sí, abuela?
Todos nosotros, incluyendo a tu madre y a mi, ya hemos vivido nuestra aventura y creado nuestra propia historia. Es tiempo de que busques tu propia aventura, ¿si sabes a lo que me refiero?
La idea había pasado sólo un segundo por la cabeza de Samara: viajar con el león sería la mejor aventura de su vida.
Samara asintió y dando a su abuela un beso en la frente se despidió - Cuide bien de mi madre -dijo,- adiós- y llevándose su objeto más preciado,una guitarra pequeña en un saco y un poco de comida, se bajó de la carrosa.
No regresó a ver, volvió a donde el león y con el alambre forzó el candado, liberándolo de su encierro. Montó sobre él y los dos se adentraron en la noche.
Samara cerró sus ojos, sintiendo la brisa de la noche mientras el león corría, sólo los abrió al sentir que el león se había detenido. Se encontraban en un pequeño desierto con una laguna en el medio. Se bajó del león y sentándose al lado de esté, se quedó hipnotizada observando la luna. Silencio.
-gracias por no sólo liberarme si no por huir conmigo, dijo el león rompiendo el silencio después de un rato.
- De qué señor león, respondió Samara y añadió- Quiero que mi historia comience con nosotros teniendo muchas aventuras juntos dijo, apoyándose en el león.
Comieron y Samara tocó la guitarra y cantó para el león.
Había sido un viaje largo y el cansancio y sueño se apoderaron de los párpados de la joven, quien acomodó su delantal como almohadón y ni bien se acostó se quedó dormida con una sonrisa en su rostro. Esto sería el comienzo de una gran amistad y aventura que forjaría la vida de esta joven gitana.

sensación Euforia











. Lloras de alegría.
. Gritas de felicidad.
. Sientes que nada en este mundo igualara el sentimiento que llevas dentro.

vagabundo con suerte

Narración con cuatro elementos
Usando solo estas palabras, crea una historia.
Monja, programa de TV, domingo, cuaderno.


















Debería sentirme culpable, después de todo acababa de robar algo sagrado

La lluvia de la noche anterior había destruido las dos pequeñas cajas de cartón a las cuales yo había llamado “casa”.
Hoy domingo amanecí en las puertas de la iglesia de San Francisco, sin haber dormido casi nada, con mi fiel compañera Pupi, una perrita runa que se encontraba en mis brazos, tratando de mantener el calor juntando los cuerpos.
El hambre carcomía mi estomago, así que tome la decisión de buscar un pedazo de pan o siquiera un cigarrillo para así yo poder pasar el día.
Al salir de una de las primeras tiendas que se abrían, sin ningún resultado, me cruce en la puerta con una monja que cargaba la Biblia y un cuaderno lleno de estampas de santos.
Tal vez y solo tal vez, si lograba obtener una de aquellas estampas mi suerte cambiaria.
Espere que la monja saliera mientras observaba al tendero prender una televisión, la cual se apreciaba atravez de la vitrina. Mostraba a uno de aquellos programas religiosos de motivación que hablan por horas y nadie entiende el mensaje que han tratado de transmitir.
Aparentemente la monja comprendía tales trabalenguas ya que permaneció muy atenta a cada palabra del comentarista.
Aproveche la oportunidad y jale una de las estampas, causando que varias de ellas se esparcieran por el suelo. La monja se percato de lo sucedido, pero para eso yo ya había doblado la esquina con Pupi a mi lado. Sabía que la pobre monja, hasta recoger las estampas, llegaría tarde a la misa de siete que estaba por comenzar, espero que rece por mí, para que no me vaya al infierno.
No me siento culpable, solo tengo miedo, pero tal vez, solo tal vez esta estampa cambie mí suerte.

Instrucciones para inflar una bomba con goma de mascar











Cualquiera que se haya llevado a la boca una goma de mascar redonda, se dará cuenta de que puede ser molesto a la mandíbula al rato de morder. Se les aconseja masticar varias veces para poder degustar el sabor que lleva dentro.
Después de masticar varias veces, notará que el sabor va desapareciendo gradualmente; en este punto es recomendable intentar hacer una bomba con la goma de mascar.
Sosteniendo la goma de mascar por un extremo con los dientes, estirar el resto por encima de la lengua, dejando un pequeño espacio entre la lengua y la goma de mascar. Sostener la parte superior de la goma de mascar con los dientes superiores mientras que la parte que se encuentra extendida sobre la lengua, se la estira para crear una bomba, soplando con cuidado para que no se reviente.

• No es recomendable tragar la goma de mascar después de que el sabor ha desaparecido, ya que puede pegarse a los intestinos.

• Se necesita paciencia, ya que si se sopla demasiado, la goma podría salir volando.
Esto se logra con práctica, pues al principio la bomba explotará en su rostro. Con el tiempo se logrará hacer la bomba y se la podrá poner dentro de la boca, destruyéndola completamente.

sensación de un caramelo


















El observar al caramelo, recuerda a una canica pequeña, totalmente roja. Al colocarlo en la mano y manipularlo con las yemas de los dedos, se encuentran pequeñas ranuras verticales, a pesar que visiblemente son casi imperceptibles. Al colocar dentro de la boca esta pequeña canica, un sabor muy dulce se percibe en la punta de la lengua y va cambiando conforme llega a las papilas gustativas que reciben del sabor del caramelo distintas sencaciones agradables, mientras la saliva se confunde con la dulce sustancia. Inconscientemente uno empieza a chupar el caramelo para exprimir el delicioso sabor y así, éste se va achicando hasta desaparecer totalmente en la boca.

Agusto Monterruso" El Dinosaurio"
















Las clases se habían terminado Andrés un niño de 5 años alistaba su pequeña maleta para regresar a su casa caminando con su hermano mayor que lo recogía todas las tardes para recorrer las tres cuadras que separaban su escuela de la casa. Como siempre su hermano caminaba un poco más adelante para no ser visto con su hermano menor por sus amigos. Andrés por su parte caminaba siguiendo la espalda de su hermano con una extraña sensación de ser observado por alguien.
Llegaron a casa sin percance y a pesar su hermano entro por la puerta no se lo volvió a ver, (se encerró en su cuarto) no podía quitarse el sentimiento de ser observado así que bruscamente se voltio y con sorpresa encontró al dinosaurio de plástico de uno de sus compañero parado en el pequeño camino de entrada, el dinosaurio estaba sonriendo y esperando ansioso ha ser invitado al cuarto de Andrés para conocer el resto de sus juguetes.
El niño cargo al dinosaurio en sus brazos y lo llevo a su cuarto, presentó al dinosaurio al resto de sus juguetes y nombro al dinosaurio Ruki.
Paso toda la tarde jugando con u nuevo juguete y al llegar la tarde el remordimiento de haber “robado” el dinosaurio podría llevarlo a graves problemas. Se imagino que si se enteraban que Andrés tenía el dinosaurio, su compañero vendría con la policía a quitárselo y el pobre niño terminaría en la cárcel.
El dinosaurio rio sin parar cuando Andy revelo su preocupación y añadió que estaba mejor siendo su juguete que el de su compañero.
Al llegar la noche Andy acomodo sus juguetes y se fue a dormir. Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí y sin cargo de conciencia se acurruco de nuevo en sus cobijas ya que era sábado, convencido de que había hecho un nuevo mejor amigo llamado Ruki.